Consejos para no transmitir noticias falsas sobre coronavirus

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Información actualizada al 09.04.2020

Hoy todo el mundo está con su móvil en la mano tratando de averiguar las últimas noticias y retransmitiendo información. Esto es normal. Y es muy fácil compartir un rumor. Pero comprobar la veracidad de la información antes de transmitirla debería ser una técnica cultural habitual. Porque actualmente circula mucha información falsa o engañosa sobre el coronavirus en servicios de mensajería, redes sociales y otros sitios web. En una entrevista, 2 expertos alemanes aconsejan cómo actuar. La profesora experta en periodismo online Katarina Bader y el experto en seguridad de medios y en informática forense Martin Steinebach combaten la desinformación en sus investigaciones.

Entrevista completa

Si bien se sabe relativamente poco sobre la autoría de los mensajes falsos, se conocen muy bien los mecanismos de difusión. “El usuario debe ser consciente de que en las redes sociales, los límites entre información veraz, broma y engaño deliberado son difusos. Por eso: nunca compartas texto, foto o vídeo cuya veracidad no hayas comprobado tú mismo. Si no puedes verificarlo, simplemente no lo compartas”.

¿Cuál es la mejor manera de saber si una noticia que circula es verdadera o falsa?

Bader: Una verificación simple y suficiente es buscarla en Google (Google News) para ver si aparece en la prensa convencional. Si no aparece, es fake new. Hay que tener especial cuidado con “informes” de supuestos testigos: «El hermano de mi peluquero es médico en Italia y él cuenta que…». Así suelen empezar estos rumores.

¿Qué tipos de desinformación hay?

Bader: Actualmente yo distinguiría tres tipos de rumores falsos.

1. Teorías conspirativas: Circulan muchas hipótesis acerca del coronavirus, similares a las clásicas teorías conspirativas: los chinos, los judíos, los americanos, o incluso empresas tecnológicas son los culpables de haber creado el virus.

2. Medicina naturista: desde círculos afines a la medicina naturista y naturopatía se expresan extrañas afirmaciones, como que el coronavirus no es más que una gripe normal, que su causa es el propio miedo a la enfermedad, o incluso que deriva de la vacunación.

3. Consejos y precauciones. Vía Whatsapp se envían y reenvían rumores con oscuros consejos sobre cómo mantenerse sano, o sobre malvadas bandas que se aprovechan de la situación, también con falsos informes de supuestos testigos o científicos, etc.

¿Cuáles son las posibles razones de que esta desinformación sobre el coronavirus se extiende ahora de forma particularmente rápida e intensa?

Bader: Estimar peligros es una necesidad humana básica. Y es precisamente esto lo que nos presenta enormes desafíos: un virus que no podemos ver está cambiando nuestra vida cotidiana de forma radical. Todo el mundo está con su móvil en la mano tratando de averiguar las últimas noticias y retransmitiendo información. Eso es normal. Y es muy fácil compartir un rumor. Sin embargo, comprobar la veracidad de la información antes de transmitirla debería ser una técnica cultural habitual.

¿Qué mecanismos técnicos favorecen esta difusión?

Steinebach: Servicios de información descentralizados, como las redes sociales, son especialmente adecuados para difundir desinformación. Permiten comunicar información sin filtrar y rápidamente, los textos y vídeos son cortos y requieren poco esfuerzo.

¿Qué aconseja a la gente hacer con estos mensajes?

Bader: Nunca compartas algo que no hayas revisado en Google (Google News) previamente. Si no puedes verificarlo, simplemente no lo compartas.

Steinebach: Creo que los usuarios también tienen actitudes muy diferentes frente a los mensajes. Algunas personas reenvian estos mensajes como parte de un extraño entretenimiento, mientras que aquellos que los reciben consideran que son veraces porque creen que la información ha sido verificada por el remitente, o lo aceptan por la buena reputación del remitente. Entonces lo que era una broma se convierte rápidamente en fuente de incertidumbre. Por eso también aconsejo al usuario que antes de enviar un mensaje piense cuidadosamente en la forma en que el destinatario recibirá el mensaje.

¿Qué debo hacer si recibo un mensaje de dudoso origen?

Primero buscar el mensaje en Google (Google News) para ver si aparece en la prensa convencional. Y si encuentras una rectificación de dicha información, compártela. Pero no conviene criticar o poner en ridículo al remitente, sino mostrar comprensión y señalarle amablemente cómo prevenir en el futuro el reenvío de noticias falsas.

¿Cómo debo comportarme con la persona de la que recibí el mensaje?

Steinebach: Eso depende de la relación que uno tenga con ellos. Si se trata de un conocido o amigo cercano puedes simplemente preguntar si ha revisado la veracidad del mensaje o qué piensa personalmente del mensaje. En el caso de conocidos lejanos o extraños, ignoraría el mensaje o revisaría su veracidad como si lo hubiera recibido de fuentes anónimas.

¿Qué peligros entraña la difusión de desinformación a nivel social?

La información falsa puede ser peligrosa en la situación actual. Ya sea porque causa pánico y conduce a una conducta errónea, o lo contrario, porque da a la gente una falsa sensación de seguridad. Además, cualquier información errónea aumenta el ya alto nivel de incertidumbre.

Steinebach: Dado que la desinformación suele citar presuntos organismos oficiales como prueba de veracidad, es decir, «la universidad X ha reconocido que…» o «la autoridad Y en el país Z ha decidido que…» y el contenido resulta entonces ser erróneo, la confianza en estas instituciones puede verse perjudicada y esto puede ser un problema si se trata de instituciones que aportan valiosas ideas.

¿Cómo se puede resolver el problema en general?

Los operadores de Internet deberían asumir una mayor responsabilidad. En la actualidad lo están haciendo hasta cierto punto, pero es necesario que den un paso más. Por lo demás, lo único que ayuda es el esclarecimiento y cualquiera puede contribuir a ello comunicándolo en sus propias redes de contacto.

Steinebach: En mi opinión, la ciencia aún no está preparada para dar una respuesta satisfactoria a esta pregunta. Tal vez necesitemos trabajar mucho más con las infraestructuras, hacer verificable la autenticidad de afirmaciones y poder simplemente comprobar la identidad de los usuarios. Entonces será más fácil distinguir entre mensajes remitidos por autoridades competentes y meras opiniones personales infundadas. Pero también es necesario que los usuarios sean aún más conscientes de que en las redes sociales los límites entre información, broma y engaño deliberado son difusos. Y de que, especialmente que en el caso de las cuestiones relacionadas con la salud, consultar sitios tradicionales de noticias o la radio aporta un claro plus de fiabilidad.

Fuente: https://www.bmbf.de/de/so-gehen-sie-richtig-mit-fake-news-zu-corona-um-11226.html

Infos: https://www.sit.fraunhofer.de/de/dorian/

Este texto fue traducido o revisado por / Text übersetzt oder lektoriert von Blasco Traducciones en Frankfurt (Westend) – http://www.blasco-traducciones.com

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