¿Por qué enfermamos?

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Lo que callamos, solemos expresarlo con los órganos

Los síntomas de una enfermedad son una llamada de atención del cuerpo para que lo escuchemos.

Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle. (Sócrates 469 a. C. – 399 a. C.)

En el transcurso de los años, he podido ver que una persona que enferma ya se encuentra debilitada. Restricción o incluso la pérdida de los mecanismos de adaptación usuales son típicos de las personas que están enfermas. Lo que callamos, solemos expresarlo con los órganos. La enfermedad deja de ser un acontecimiento que irrumpe desde afuera, para convertirse en un drama que le pertenece por entero. Recuperar esa historia inconsciente es tan importante como analizar las “causas físicas”, ya que la interpretación cambia el significado de esa historia, modifica el curso de la enfermedad y tiende a evitar que aparezcan trastornos más graves, para reemplazarla en la función que cumplía. La enfermedad es una condición en la que los aspectos físicos, mentales y espirituales juegan un papel, y no sólo una suma de síntomas.

El terapeuta, médico, naturópata o curandero está en el papel de ayudante. El paciente generalmente ve en el médico no sólo el profesional médico y científico, sino algo así como su “salvador” que lo puede curar. La comunicación entre el terapeuta y el paciente puede tener efectos significativos positivos y negativos en el curso de la terapia. Utilizamos los efectos positivos de la comunicación con el paciente en cada sesión orientados con ese propósito. Alentar, realista pero optimista en nuestra actitud personal, es decir, nuestro profundo deseo de ayudar al paciente. Este momento esencial contiene el poder que actúa a través de nosotros y con la clara intención del corazón.

“Los temores ni la desesperanza deben tener cabida en nuestra realidad, ambos sentimientos nos pueden enfermar”

Es muy importante controlar los pensamientos y explicar al paciente que cuando nos enfrentamos de nuevo con una idea, esta idea está ganando fuerza material. Lo que ayuda a la mente es entrar en el presente, en el aquí y ahora, de concentrarse en lo que estamos haciendo y mantenemos vigilantes de no evaluar. Los temores no deben tener cabida en nuestra realidad, lo mismo con la desesperanza, ambos sentimientos nos pueden enfermar. Por lo tanto, nuestra misión es fortalecer la fe y esperanza, a través de seguridad y la confianza, así se activan las fuerzas de autocuración y el proceso de curación puede comenzar.

Inspirada en mis pacientes.


Übersetzung lektoriert durch Blasco Traducciones http://www.blasco-traducciones.com/


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